lunes, 21 de abril de 2008

"Ensayo sobre los Alphabetos de las letras desconocidas...". 1752





“Ensayo sobre los alphabetos de las letras desconocidas, que se encuentran en las mas antiguas medallas y monumentos de España”. Este es el singular título del libro que hoy os muestro.
No es un libro raro, ni en las bibliotecas, ni en el mercado del libro antiguo. Pero no por ello deja de ser interesante que ocupe un lugar en la balda de una biblioteca de viejo. Una vez más, el año de impresión, 1752, nos anuncia que nos encontramos en la época del interés general por todo aquello que queda por descubrir. Afán de conocimiento.
Luis José Velazquez, nacido en Málaga, dentro de la noble familia del Señor de Valdeflores y Sierra Blanca, el 5 de noviembre de 1722, cursó estudios en el Colegio Imperial de San Miguel de Granada y en el Colegio de los Clérigos menores de su ciudad natal. En 1743 perteneció a la Academia del Trípode, que el conde de Torrepalma tenía establecida en su casa de Granada, y a la Academia del Buen Gusto, que se reunía en la casa de la marquesa de Sarriá en Madrid. Frecuentó reuniones y tertulias de escritores y poetas de la época. A pesar de ese primer interés por la literatura, poco a poco, Velázquez se decantaría por los estudios históricos, especialmente a raíz de su ingreso en la Real Academia de la Historia en 1752, año en el que se le encargará uno de los viajes arqueológicos por España más importantes del siglo XVIII, la misión científica más significativa de su vida. Posiblemente por su estrecha relación que el malagueño tenía con el por entonces director de la Academia, Agustín Montiano de Luyando. En ese mismo año, publicó la obra que nos ocupa.
En ella intenta buscar un significado a las letras iberas cotejándolas con las griegas y fenicias, pero la ausencia de signos vocales en las monedas bilingües o en aquellas en que se conoce la ceca, le van acercando más hacia el fenicio.
Aunque las conclusiones de Velazquez no son muy acertadas, sí que tiene el mérito de ser la primera obra que trata en profundidad el tema


La obra está impresa en la oficina de Antonio Sanz, que fue impresor del Rey y de la Academia. Es muy bella. A la portada le siguen dos hojas con la dedicatoria al Rey en grandes letras, seguidamente cinco páginas de dedicatorias, licencias y tasa dan paso a cuatro páginas de tablas. El cuerpo de la obra la forman 163 páginas de amplísimos márgenes en el que el texto, en cada página, sólo ocupa veinte líneas. Por último después de una portadilla y una advertencia al lector, inserta veinte grabados a hoja completa, sobre alfabetos y figuras de monedas.
Mi ejemplar esta limpio, lo completa una encuadernación inglesa de buena calidad con los planos en piel lisa, a excepción de un doble filo que sigue el contorno del plano. Y un bonito lomo con nervios, cuajado, y un tejuelo rojo con el título.
Este libro se lo compré a un librero americano, que tiene librería en Portugal. Muy cordial, tuvo el detalle de incluir el exlibris portugués que estaba suelto dentro del libro. Que por cierto se lo regalé aun buen amigo librero valenciano.


viernes, 18 de abril de 2008

Manuscrito escolar, 1803





Recuerdo gratamente el día en que compré este libro, en una de las casetas de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Valencia, hace ya unos años. Fue de casualidad, mirando atentamente los lomos de los libros en los anaqueles de aquel librero. Siempre me llaman la atención los lomos de los libros en pergamino. Además en este caso era un lomo estrecho, lo que anunciaba algo antiguo y breve. Las obras breves muchas veces nos dan sorpresas en cuanto a rareza. Esto no es algo comprobado, pero a mí me funciona. Al abrirlo vi que era un manuscrito, cuyo título decía “Libro Primero. Trata de las quatro reglas generales de Aritmética practica, o especulativa, en el qual se contiene los preceptos, y propiedades de algunos numeros”. Tiene 42 f. Da la impresión que el copista dio por finalizada la ejecución del libro, sin haber terminado la obra, por que el capitulo XVII que es el que corresponde al último folio termina con errores y tachaduras dejando hueco al colofón que dice “Escrito por Dn. Juan Fernandez Aramburu, y es de su hijo Dn. Fran(cis)co. Año de 1803”. Es de correcta factura, limpieza y el papel es de calidad y bien conservado. Por lo que decidí comprarlo, que no era caro, y el librero me lo vendió como a mí gusta, con cierto aire de pena, como diciendo: Ya veremos si me vuelve a entrar algo así.
El libro trata, como indica su título, de las cuatro operaciones aritméticas. Se divide en diecisiete capítulos y cada capítulo tiene sus ejemplos. Citaré algunas curiosidades, como el Exemplo 2º de sumar cosas diversas, reduccion de reales a maravedies, exemplo de multip(licar) morisco, Cap.IX trata de prestar dinero, y que gane el interese, como el caudal, ….etc. A partir del capítulo X trata de los quebrados y operaciones con ellos. Todos los capítulos con ejemplos de la vida diaria.
Trato de imaginar el origen de este manuscrito. Y no resulta difícil, tal y como estaba la educación al final del Antiguo Régimen, época de Carlos IV. La educación solo era accesible a unos pocos. Por lo que no resulta difícil imaginar a un adinerado padre escribiendo o copiando, que es lo mas seguro, un tratado de aritmética para que practique con los curas, que son los que le llevarían su educación, cuentas y sumas para en el futuro administrar la hacienda de su padre.
Eso si, preocupado padre en la educación de su hijo, por lo delicado del trabajo de caligrafía y el bonito cuadro de numeros y sus denominaciones. Incluso la encuadernación es de buen pergamino romana.


miércoles, 16 de abril de 2008

La Biblia del Bibliófilo


En esta ocasión, y probablemente más adelante también, voy a tratar de libros que te orientan en el mundo de la bibliofília.
Hay muchas publicaciones dedicadas al libro antiguo, sobre todo desde el punto de vista de la biblioteconomía y desde el punto de vista histórico. Hay escritos artículos sobre bibliofília, sobre todo en revistas especializadas (que hay pocas) o en ejemplares no venales de las ferias del libro. Hay repertorios bibliográficos, estudios sobre las bibliotecas antiguas y modernas, historias de la lectura como la de Alberto Mangel, novelas en las que los libros tienen un protagonismo importante, como “El nombre de la Rosa” de Umberto Eco o el último éxito español de la “Sombra del Viento” de Carlos Ruiz Zafón y quizás lo sea la entrega de mañana “El Juego del Ángel”. Resulta curioso que tanto en el caso de Eco, como en del Ruiz Zafón, se repite el arcano de la biblioteca o lugar oculto con libros, casi inaccesible pero tremendamente completo, ecos de la biblioteca borgiana, tal vez ecos mas remotos de Alejandría.
En fin, no me quiero salir de la idea inicial. Hay un libro que para mi es el mejor libro escrito actualmente sobre el tema. Se trata de “La pasión por los Libros. Un Acercamiento a la Bibliofilia” de Francisco Mendoza Díaz-Maroto. De Espasa-Forum, 2002.
En él se condensan todos los temas que conciernen al coleccionismo del libro antiguo. Se divide en dos partes importantes, la primera trata los temas referentes a la bibliofilia, coleccionismo, bibliófilos, historia de bibliófilos españoles, proveedores, preceptiva en la bibliofília, etc. Que se trata tanto al principio como al final de la obra. Y la parte central, que la dedica al libro, su anatomía, los libros de coleccionista y sus variedades, la vida del libro en el tiempo y sus avatares, perfección y defectos del libro, contra facturas, facsímiles y falsificaciones.
Se echaba en falta, actualmente un libro que condensara tan magistralmente este tema, incluso con ciertas notas de humor que hacen muy amena la lectura.
Ahora bien, puestos a pedir también se hecha en falta una obra más contundente y que trate la bibliofília con mayor profundidad. Al igual que no estaría de más alguna obra mas divulgativa, que hiciera de la bibliofilia algo mas asequible, aunque el autor, en la dedicatoria al principio de la obra se considere un bibliófilo pobre, no da esa impresión durante la obra.
Yo personalmente creo que se puede ser bibliófilo sin ser rico, se pueden ir comprando cosas poco a poco, con algunos ahorrillos. No es necesario tener incunables. Hay mil variantes de la bibliofília, todas ellas igualmente encomiables, en las que no es necesario hipotecarse.
En lo que si que estoy de acuerdo es el elogio que hace en la dedicatoria, a las mujeres de los bibliófilos casados, sin cuya comprensión e infinito amor, sería imposible llevar a cabo nuestra afición.

martes, 15 de abril de 2008

Filosofía Secreta, 1611






La mitología siempre ha sido un tema que me ha gustado, tal vez desde niño cuando oía historietas de héroes, veía películas sobre la Odisea o leía sobre los doce trabajos de Hércules. Luego fui comprendiendo lo fascinante de la mitología, sobre todo, que sus historias se pierden en la noche de los tiempos. Creo que han acompañado al hombre desde siempre, desde que este tiene conciencia de sí mismo. Ha sido literatura primigenia que ha tenido como finalidad entretener, tratar de explicar lo inexplicable y sobre todo moralizar. La eterna lucha entre el bien y el mal. Entre las debilidades del hombre, de las que hacíamos partícipes a los dioses, y las virtudes que nos engrandecen, y por supuesto también a los dioses.
Creo que esta idea de mitología como reflejo de la esencia del hombre es la que llevo a Juan Pérez de Moya, que fue sobre todo matemático, a escribir “Philosophia secreta”.
Juan Pérez de Moya fue un jienense nacido en 1513, que estudió en Salamanca y fue capellán de Santisteban del Puerto su pueblo natal. Y en 1590 fue canónigo de la catedral de Granada. Sus obras matemáticas fueron: Aritmética, Práctica, y Especulatiua. (Madrid, 1643), Tratado de cosas de astronomía, y cosmographia, y philosophia natural. (Alcalá de Henares, 1573), y Tratado de geometría Practica, y Speculatiua. (Alcalá de Henares, 1573). Y sus obras moralizantes fueron: Varia historia de sanctas e illustres mugeres en todo género de virtudes (Madrid, 1583), Comparaciones, o Similes para los vicios y virtudes: muy vtil y necessario para predicadores y otras personas curiosas (Valencia: Pedro Patricio Mey, 1599) y Philosophia Secreta (Madrid, 1585).
Las siguientes ediciones de Philosophia Secreta fueron en los años 1599, 1611, 1628 y 1673. En época moderna se reeditó en 1928, 1970 y 1995.
Recuerdo cuando compre el libro. Fue en una de las ediciones de la Feria del libro antiguo y de ocasión de Valencia. Se lo solicité al librero porque ya lo había visto en su web de la librería. Ni el recordaba casi, tener libro tan antiguo en su librería virtual y desde luego tampoco se acordaba que lo tenía bien de precio. Me lo vendió casi obligado, pero bueno, como tenía algunos desperfectos en la encuadernación, portada y algunas primeras hojas sueltas y con perdidas de papel, aceptó. Luego lo llevé a restaurar que aunque no me cobraron mucho, tardaron cuatro meses en entregármelo. Menos mal que la labor fue exquisita y quedé contento.




El libro, impreso en Alcalá de Henares por Andrés Sanchez de Ezpeleta en 1611, está encuadernado en pergamino, con el título un poco desleído, rotulado en el lomo. Es un formato 4º de 4h, 544 pags y 7 h. de tabla. Pese a ser el libro de una época en la que los papeles eran de mala calidad, este está bastante bien conservado con pocos amarronamientos. Aunque es un papel un poco tosco. El libro está dividido en siete libros: 1º-En el que se dize como entró en el mundo la idolatría, y la muchedumbre de dioses de la Gentilidad, acerca de varias naciones. 2ª- Se declara en particular el linage, vida hazañas, y sucesos de los dioses varones, en que el primer libro nombramos con los sentidos históricos y alegóricos de su fábulas.3º-trata de las deesas hembras con los sentidos históricos y alegóricos de sus fábulas. 4º-trata de los varones heroycos, que dezian medio dioses, con los sentidos históricos y alegóricos de sus fábulas. 5º que contiene fábulas para exortar a los hombres, huyr de los vicios y seguir la virtud. 6º En que se ponen fábulas pertenecientes a transmutaciones. Y 7º- trata fábulas para persuadir al hombre al temor de Dios, y a que se tenga en cuenta con la que ha de dar de su vida, pues según esta fuere, así recibirá el galardón.
En cada capítulo hace una descripción y seguidamente una declaración. Para no extenderme más os diré que si os interesa la edición de 1995 es la de Cátedra, col. Letras Hispánicas nº 404.
Como curiosidad os diré que en libro 6º habla del Licaon (Hombre-Lobo) y que según la tasa el libro costaba un poco mas de 8 reales (que era una moneda un poco mas grande que los antiguos duros de plata), es decir una pasta, encuadernación aparte.

sábado, 12 de abril de 2008

"Astronomicon", 1679






Este libro es uno de los pocos que tengo en latín, pero hay tres razones que me llevaron a adquirirlo; lo curioso del tema, la belleza del libro y que hay publicada una traducción del mismo (Astrología. Marco Manilio. Ed.Gredos. col. Biblioteca Clásica).
En primer lugar empezare por el contenido y al final seguiré con el continente, el libro en si.


El “Astronomicon” es un libro sobre astrología escrito por Marco Manilio. Obra magnifica en cuanto a la enseñanza de la astrología se refiere. Manilio fue un poeta latino con buenos conocimientos de astronomía y astrología, que vivió en el siglo I. Contemporáneo de Augusto y Tiberio.

El “Astronomicon” es el primer poema astrológico de la historia. La obra está dividida en cinco libros.
En el primero lleva al lector al conocimiento de la astronomía y de su teoría de la formación del universo. Me ha resultado curioso comparar la teoría de Marco Manilio sobre el origen del universo, con las últimas teorías cosmogónicas (os invito a que leáis la revista del Investigación y Ciencia Temas nº51 que trata sobre el Tiempo. Artículo “El universo antes de la gran explosión” de Gabrielle Veneziano) la verdad es que he encontrado ciertos paralelismos. Manilio nos dice en el primer libro vv.123-129
“Ya sea que el universo, al sacar sus elementos de la nada
no necesita nacimiento, sino que existió y existirá siempre
por no tener principio ni tampoco fin; ya sea que el caos lo
engendró en cierto momento mediante la separación de los
principios de las cosas, mezclados entre sí, y que la oscuridad,
tras haber alumbrado el universo luminoso, se vio obligada
a refugiarse en las tinieblas abismales; ya sea que la naturaleza
destinada a deshacerse y a volver a la misma forma, después
de miles de generaciones permanece como un agregado de in
visibles átomos, y que casi nada procede la totalidad y
en la nada se convertirá, y que una metería ciega hizo por com-
pleto el cielo y la tierra; ya sea que el fuego ha engendrado
el universo y junto con el fuego las llamas brillantes, que crea-
ron los astros de la bóveda celeste,…..”
Nos habla más delante de la esfericidad de la tierra y nos ofrece la explicación.
vv 204-206
"(la tierra)…no se extiende en amplias llanuras, sino que está
encerada en una esfera que al mismo tiempo empieza y ter-
mina en cualquier punto."
vv 213-220
"….La tierra tiene tam-
bien la forma de globo, imitando la del universo.
Por esa razón no vemos todas las constelaciones desde
cualquier punto de la tierra. En ninguna parte veras brillar a
Canopo hasta que no hayas llegado, a través del mar, a las ri-
beras del Nilo; pero los que vean esa estrella echan en falta a
Hélice (Osa Mayor)."
Quiero hacer constatar que la idea de que en la antigüedad romana y durante la edad media, se tenía únicamente la idea de una tierra plana se introdujo en el imaginario popular en el siglo XIX. La esfericidad de la tierra la viene comentando en estas épocas autores como Plinio el viejo, Macrobio, San Agustín, Boecio, Veda, San Isidoro de Sevilla, etc. Aunque bien es verdad que hubo autores que discreparon. En fin el argumento de Manilio es tajante.
El segundo libro trata de los signos zodiacales en sí y los clasifica según sus propiedades y establece relaciones geométricas, de afinidad y hostilidad entre ellos, influencia sobre las partes del cuerpo, y división en doce casas para establecer relaciones con la luna y los planetas.



En el libro tercero establece la forma de elaborar un horóscopo, con otra división en doce suertes, su cálculo preciso, modo de encontrar la suerte de la Fortuna, la influencia de los signos en los años, meses y horas y por último la descripción de los signos de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio.
Seguidamente el libro IV hace referencia a las influencias en los nacimientos e influencias en los decanos (cada diez grados) y geografía astrológica.
Y por último el libro V trata de las magnitudes estelares y las relaciones del zodiaco con otras constelaciones.

El “Astronomicon” no fue reencontrado hasta el siglo X en el monasterio de Bobbio (fundado por Columbanos en el siglo VII en Lombardia, Italia) y hasta la aparición de la imprenta se hicieron diferentes copias de las que se conservan treinta y dos.

La primera edición incunable es la de Regiomontanus de 1474 y la que os muestro es la edición que se hizo en honor del delfín de Francia en 1679 en Paris, por Fredericum Leonard, el libro es un 4ºcuya paginación es [26], 448, [68], 88 p. y está encuadernado en plena piel con restauraciones en los planos muy cuidadas, los cantos grabados y lomo con cinco nervios, tejuelo de marroquín rojo y florones entre los nervios. Tiene el libro dos exlibris uno pequeño adherido en el contraplano delantero y otro escrito en la parte superior de la portada que indica que perteneció a la “Bibliotheca Schola Regis Edinensis” es decir a la biblioteca del real colegio de Edimburgo.


Tiene un frontispicio muy bonito que alega al Delfín de Francia anterior a la portada, la dedicatoria, prefacio, la vida de Marco Manilio y la obra dividida en cinco libros. Al poema le van siguiendo interpretaciones y anotaciones que ocupan la casi totalidad de la página, intercalando diversos grabados. Al final de la obra viene el “index vocabulorum” y las anotaciones a los libros de Paetri Danielis Hueti.
Según el CCPBE de esta edición se conservan en las bibliotecas públicas españolas cuatro ejemplares.

miércoles, 9 de abril de 2008

Ensayo sobre la electricidad de los cuerpos, 1747





Evidentemente el primer libro que tiene que aparecer en mi blog debe ser por alusiones este, el “Ensayo sobre la electricidad de los cuerpos”. Es el primer libro publicado en España, íntegramente dedicado a la electricidad y sus experiencias. Este libro publicado en Madrid en 1747 en formato 4º menor, salio de la imprenta del Mercurio, sita en la calle Cavallero de Gracia y se vendía en su librería de la calle de la Montera, conforme a lo que indica su portada. Es una traducción del original francés escrito por el Abad Jean Antoine Nollet(1700-1770).
Nollet fue el gran experimentador y divulgador de la época fue discípulo de Charles François de Cisternay Dufay que fue superintendente de los parques y jardines del rey de Francia, llevó a cabo diversos experimentos acerca de la conducción de la electricidad observando que el hilo bramante seco es aislante mientras que el bramante húmedo presenta propiedades de conductor. Estudió con detalle el fenómeno de la repulsión de pedazos de materia cargados con cargas de igual signo (1733) descubriendo también que los objetos cargados se atraen en ciertas circunstancias mientras que en otras se repelen. Estos trabajos llevaron a postular a Dufay la existencia de dos tipos distintos de carga eléctrica a las que llamó "vítrea" y "resinosa" (conocidas en la actualidad como positiva y negativa). Nollet amigo de Volta y Benjamín Franklin perteneció a las reales academias de Ciencias de París y Londres. Sus ideas tuvieron gran aceptación en España como lo demuestran las alabanzas que le dedicó Feijoo en sus “Cartas eruditas y Curiosas (T. IV, carta XXV)”. Entre sus avances cabe destacar la mejora de la botella de Leyden, en la que cambió el agua por láminas metálicas y añadió un segmento con lo que transformó el electroscopio en el primer electrómetro.
Este libro contiene todas las típicas partes de las que se compone un libro del S.XVIII y que son portada, dedicatoria del traductor a la Real Academia Médica Matritense, dos aprobaciones, licencia del Ordinario, suma del privilegio, fe de erratas, suma de la tassa y nota del traductor. Le sigue una breve historia de la electricidad en sesenta y siete pags. con foliación propia en romana, una advertencia, el prólogo del autor, y seguidamente la obra en si que ocupa 131 pags. incluida la tabla de índices. Obra que está dividida en tres partes: 1ª Instrucción sobre los instrumentos convenientes para las experiencias de la Electricidad, y modos de usarlos. 2ª Exposición metódica de los principales Phenomenos de la Electricidad, para la mejor averiguación de sus causas. y 3ª Conjeturas sacadas de la experiencia, sobre las causas de la electricidad.
A lo largo del libro se plantean cuestiones que van siendo resueltas en experiencias, y seguidamente se dan respuestas a esas preguntas iniciales. Resulta muy evocador conforme avanzas en la lectura del libro, la descripción de los materiales utilizados para las experiencias, ámbar, lacre, vidrio, azufre…Te trasladas mentalmente a aquella época. Experimentando con los materiales cotidianos, que no eran muchos, y tratando de averiguar que podía ser aquello que daba calambrazos y destellos. Ciertamente me siento privilegiado cuando mis ojos están observando las mismas palabras impresas que observó algún ilustrado de la época. Esta es la parte para mí, más fantástica de la bibliofília, la simbiosis entre contenido y continente. Poder disfrutar de la lectura y del libro en si como objeto. En este caso un libro encuadernado en un pergamino perfecto, recio, limpio y muy flexible. Que conserva los cierres como veis en la ilustración, que evita que se deforme por la humedad. El papel está muy bien conservado a excepción de algunas hojas ligeramente amarronadas. Al tacto casi se podría leer de la fuerza con la que están impresas. Tiene algunas capitulares muy hermosas como la de la foto, que adornan el texto. Y la lámina que está al final de la obra lo ilustra muy bien. En definitiva en buen ejemplar.

lunes, 7 de abril de 2008

Historia de un ex-libris


Un viejo libro de mi biblioteca lleva un hermoso exlibris; grande, noble, excelso. Es un magnifico escudo de un marques, lo delata la corona; que lleva dos leones rampantes sosteniendo dos estandartes, uno de ellos con un león, el diestro; y el otro con un castillo, el siniestro. Una divisa a sus pies pone: “E cruce leo” y remata el escudo una celada frontal que sostiene otro león que lleva un escudo con la cruz de Santiago en su interior. A diferencia de la mayoría de los exlibris, este no tiene el nombre del propietario, no es necesario. Quien viera las armas de ese escudo heráldico, sabía perfectamente a quien pertenecía. Al menos cuando lo puso su propietario, allá por el siglo XVIII. Pero no hoy en día.
El libro que lo contiene, es un libro científico de la época ilustrada, mi favorita. Se titula “Ensayo sobre la electricidad de los cuerpos” del Abad Nollet. Traducido por Joseph Vázquez y Morales. Impreso en Madrid en la Imprenta del Mercurio en 1747. Un libro precioso en cuarto, encuadernado en pergamino, de 131 paginas y una lamina plegada al final de la obra. Una obra que, por primera vez en España, nos describe las primeras experiencias con la electricidad. Sin duda su poseedor, debía ser una persona culta e inquieta, ávida de los nuevos conocimientos. Conocimientos que llegaban a la sociedad, de manos de los científicos y filósofos (como se les llamaba a los científicos en aquella época), que con los nuevos aires de investigación, invadían de nuevas publicaciones las librerías.
¿Quién sería el hombre que compro aquel libro, hace casi trescientos años?
Hable con algún especialista en heráldica que me comento que buscar el escudo de un apellido no es muy complicado, por que hay mucha bibliografía, y es cuestión de buscar por orden alfabético en diferentes obras. Pero lo inverso es prácticamente imposible, ya que habría que hojear libro a libro, y comparar imágenes hasta dar con la misma. Pero unos amigos me dieron una buena idea -Busca información en Internet a través de la divisa del escudo-.
Lo primero que encontré fue un documento de la revista “La Ilustración española y americana” Una revista de divulgación cultural de aparición semanal que estuvo vigente desde 1869 hasta 1921. Pues bien, en el número XXXVII del año XIX de la revista, es decir el 8 de Octubre de 1875 aparecía un artículo sobre los ex libris en las páginas 214 y 215. En este artículo se hace referencia a la afición de algunas personas a coleccionar exlibris, y da una descripción somera de algunos de ellos, pero al final del artículo hace hincapié en uno; es el mío.
En esa parte del artículo nos dice que hay un exlibris que lleva de calle a los coleccionistas. Lo describe, diciendo que por su composición, elegancia, dibujo y grabado hacen de él una obra de arte. Comenta que no es raro hallarlo en diferentes tamaños en libros de clásicos latinos y españoles de los siglos XVI y XVII de diferentes bibliotecas españolas. Puesto que desconocía el origen de tal escudo y pensando, dado que la corona de Marques del escudo era de estilo ingles, que el origen podía ser ingles o irlandés (no estaría muy desencaminado) le hizo la consulta a un amigo de Madrid que le dijo que el exlibris lo había visto en algún libro del eminente historiador y bibliógrafo castellano, Pascual de Gayangos y que el escudo era de origen español.
Este primer dato no nos desvela la identidad del Marques, pero si que nos da a conocer la importancia de su biblioteca, ya que Pascual de Gayangos era además un gran bibliófilo que reunió una magnifica colección, que hoy en día descansa, en las estanterías de la Biblioteca Nacional, la cual compró su biblioteca en 1900.
La siguiente búsqueda en la Web, a través de la divisa del escudo, me llevo a una página de heráldica hispano-andaluza donde hace la descripción del apellido Terry (Tirri). La imagen de un escudo similar al mío, me anunció que estaba en la dirección correcta. Leí el articulo y descubrí a mitad de lectura, que el escudo de la imagen era el primitivo de la familia pero que por una concesión el 17 de Octubre de 1747 del Rey Felipe V, se le añade al escudo, los dos leones con los estandartes de dos de las principales armas del Rey de España, el castillo y el león. El poseedor de ese escudo era Guillermo Tyrri, caballero de la Orden de Santiago desde 1712 y Marques de la Cañada desde el 12 de Agosto de 1729. Aunque por las fechas seguramente el poseedor del libro sería su hijo Guillermo de Tyrri y Tyrri, Alférez Mayor y heredero del título.
Paso a contar un poco la historia de él y de su familia. La casa de Terry, tiene su origen en el condado de Cork en Irlanda donde dieron nombre al lugar de Ballynterry y 36 miembros de esta familia fueron magistrados en la ciudad de Cork. Su abuelo Domingo Terry fue Vizconde de Limerich, y tuvo grandes posesiones de las que fue despojado por Oliver Cromwell, por ser partidario de la religión católica.
La primera referencia en España de la familia fue en 1702 Patricio y Rouan ingresan en la Orden de Santiago y ya en 1712 lo hacen sus hermanos Esteban y Guillermo. En 1745 lo haría su hijo Guillermo, otros hermanos lo harían mas adelante en 1787 y 1793.
Algunos descendientes emigraron a Cuba donde uno de ellos llegó a ser diputado a Cortes en 1886 y 1893. Ya en el siglo XIX y XX sus descendientes alcanzaron fama gracias a la conocida bodega y a la crianza de caballos.
Este Guillermo de Tyrri tuvo su casa-palacio en Puerto de Santa Maria en Cádiz, Actualmente transformada en un hermoso hotel que nos hace recordar las grandezas de tiempos pasados, su estructura y distribución es similar a la Casa de Contratación de Sevilla y otros palacios de similares características que nos indican que el Marques tenía amplios negocios de ultramar.
En cuanto a lo que albergaba aquel palacio, nos hace una pequeña descripción el ilustrado, viajero y académico de la Real Academia de Historia Antonio Ponz en “Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse, que hay en ella “(1772), 17 vols. En ella nos cuenta lo siguiente: “Allí vi años hace la del Marques de la Cañada D. Guillermo Tirry, y en ella la célebre colección de preciosidades de todas clases, dignas de la instrucción y buen gusto de dicho Caballero, que después de su muerte pasaron a poder de otros dueños; y he vuelto a ver parte de ellas en Cádiz y en Xerez.
Era mucho lo que allí había de libros raros y estimables hasta siete mil volúmenes, y lo mismo de pinturas, estampas, medallas, dibuxos y otros monumentos de la antigüedad.”
Viage de España. Antonio Ponz Madrid. Vda. de Ibarra 1794
También resulta curiosa una copia que se conserva de una carta escrita por el Marqués de la Cañada a Carbonell y que éste remite a la Academia. En dicha carta el Marqués comunica su interés en vender su monetario en España para así evitar que salga del país, estimando su precio en 130.000 reales de vellón y establece también las condiciones de pago que será al contado en tres entregas: la mitad del precio se le abonará al principio, 30.000 reales de vellón a los seis meses y el resto al año de la venta. Indica el propietario que sólo se quedará con una medalla porque es recuerdo de familia. Ofrece también la venta del escaparate, por el que pagó 25.000 pesos en 100 doblones. Se despide diciendo que si no hay una rápida respuesta venderá su monetario fuera de España.
Esta carta nos da también una idea de la importancia de sus colecciones.