viernes, 9 de enero de 2009

“Ciencia para las personas de Corte, Espada y Toga, T I y II” – 1736




Entrado el siglo XXI deberíamos vivir en una edad dorada de la cultura, pero más bien vivimos en una edad gris. Sin ir más lejos el otro día pude oír una “inocente” entrevista a unos políticos al azar de varias orientaciones ideológicas a la puerta de nuestro Congreso de los Diputados, donde se les hacía alguna “inocente” pregunta como por ejemplo, ¿Dónde está Guantánamo? ¿Qué es el CO2? ¿A qué compuesto pertenecen las siglas ADN? ¿Dónde está Lesotho? ¿Cuál es la capital del País Vasco? O bien realizaban hábiles quiebros retóricos para no contestar, o bien daban las más peregrinas contestaciones. También podemos encontrar hechos semejantes en el día a día, incluso en personas que deberían ser doctas, dada su titulación académica. Pero a la sociedad superespecializada en la que vivimos le sobra la cultura en muchas ocasiones.
Pero aun así hay quien se da cuenta de esto y trata de ponerse al día culturalmente hablando por iniciativa propia o autosatisfacción, o incluso por no hacer el ridículo en una reunión en un momento dado.
Para ello podemos encontrar en las librerías obras que tratan de culturizarnos de un plumazo, como: “La Cultura: todo lo que hay que saber” de Dietrich Schwanitz, “365 días para ser más culto” de David S. Kidder, “Ideas. Historia intelectual de la Humanidad” de Peter Watson o “El Camino hacia la Cultura” de Cesar Vidal, entre otras.
En el siglo XVIII en plena Ilustración pasó un hecho similar y salieron a la luz varias obras al modo de pequeñas enciclopedias donde poder adquirir los conocimientos suficientes para no parecer un palurdo ante la sociedad. Dentro de estas obras y dentro de la corriente de obras francesas importadas a España tenemos esta “Ciencia para las personas de Corte, Espada y Toga” escrita en francés por Monsieur de Chevigni de cuyo autor solo sé que fue académico de la Real Academia parisina. Obra originariamente publicada en Amsterdam en 1707, que conoció varias ediciones en francés y en italiano. De esta última fue traducida al español por Joseph Berní Catalá, letrado valenciano gracias al cual se fundo el 22 de enero de 1759 el Ilustre Colegio de abogados de Valencia gracias a su iniciativa y tesón. También conocido escritor de varias publicaciones valencianas.





La portada de la obra nos aporta más información, reza a su pie “En Valencia, en la Imprenta de Antonio Balle. Año de 1736. A costa de Christoval Branchat Mercader de Libros, en la Plaza de la Seo”.



La obra, en formato 4º menor, consta de seis volúmenes que en algunas ocasiones se encuentran encuadernados de uno en uno y en otras de dos en dos, como en el caso de mis ejemplares. Únicamente la portada del primer tomo es a dos tintas.



La encuadernación es en pasta española con discretos hierros en el lomo, indicando el número de los volúmenes de su interior, además de un tejuelo verde con el título “ciencia de corte”



El primer tomo que consta de 11h + 268 págs. y 11 grabados intercalados en el texto contiene un pequeño índice general de la obra y otro particular y pormenorizado del primer tomo.



Toda la obra está estructurada a modo de preguntas y respuestas variadas, cortas y concisas, al modo de un catecismo. De forma que tengamos en el menor espacio la mayor cantidad de información posible.





Comienza la obra por una “introducción general de las ciencias, y artes de las personas de Corte, Espada y Toga” Con preguntas tan variadas como que es la Medicina, el Derecho, la Física, la Theología, la prosa, el verso, la Ley, la Aritmética, las fábulas, la Historia, de los lenguajes, calidades de un cortesano, etc.
Los tres primeros capítulos los dedica a la idea de religión, a la explicación de las diferentes religiones y por último a la cristiana. El 4º lo dedica a la astronomía como capítulo único. Continúa el apartado de la Geografía en general y en particular haciendo divisiones en capítulos y sesiones. Hace una introducción sobre la geografía para, a la hora de dedicarse al estudio de Europa, dividirla en “Las tres partes septentrionales de Europa” y “Las tres pares del mediodía de Europa”. En la primera incluye, “De las Islas Británicas” “De la Escandinavia” y “e la Moscovia”. En la segunda desarrolla “De la Polonia” “De la Alemania” y “De la Francia”.



En el segundo tomo que consta de 2h + 282 Págs. y 11 grabados, sigue con la geografía y dedica las tres primeras “sessiones” a España y Portugal en primer lugar, a continuación a Italia y por último a Turquía y la Isla de Malta. Continúa los siguientes capítulos en Asia, Persia, África (muy completo) y por último América.



Por cierto el capítulo único dedicado a la Isla de Malta lo dedica casi por completo a la descripción de la Orden de Malta, orígenes, historia y organización. Con alguna curiosidad de la época, como la descripción de los requisitos para ser nombrado caballero, nada que ver con la actual pero curiosa. Transcribo: “¿Qué se debe hacer para ser recibido Cavallero? . De qualquier edad que sea, quando và à presentarse, se entra pagando el pasaje, que son 250. escudos de oro; y si las pruevas no son suficientes, pierde el dinero el presentado: los que son recibidos en menor edad obtienen primero un Breve de el Papa en Roma, y luego una Bula del Gran Maestre, en virtud de la qual pueden pedir una Junta extraordinaria, para obtener comision, a fin de hazer sus pruevas, ò para presentarlas”.



Al final, y no incluido en el índice hay una “addicion” dedicada al continente Ártico o septentrional, luego otro artículo dedicado al continente meridional o Antártico. Y por último cincuenta y cinco páginas dedicadas a los “tratados de pazes, de alianzas, de comercio, de tregua, y declaraciones de guerra”.

4 comentarios:

Galderich dijo...

Lamberto,
Fantástico libro con un título a la altura del mismo!
Y qué buena reflexión a la altura del libro y el título...
Un abrazo

lamberto palmart dijo...

Gracias por tu amable comentario.

Saludos bibliófilos.

DIEGO MALLÉN dijo...

Amigo Lamberto: ¡que buen libro y que buena, amena y profunda descripción! de nuevo puedo dar fe que el ejemplar es magnífico en su condición original y bien completo de todas sus láminas, asunto difícil de conseguir en un libro español del XVIII donde siempre hemos tenido la costumbre de deshojar los libros como margaritas.
Un abrazo,
Diego.

lamberto palmart dijo...

Amigo Diego, sólo hay que ver la multitud de mapas y grabados que hay a la venta. Por desgracia en algunos casos, las partes valen más que el conjunto.

Saludos bibliófilos.