domingo, 1 de febrero de 2009

“Anatomía de todo lo visible e invisible” – 1738









Sigue el titulo: “Compendio universal de ambos mundos: Viaje fantástico: Jornadas por una y otra esfera; descubrimiento de sus Entes, Substancias, Generaciones y Producciones. Noticia de los movimientos, y naturaleza de los Cuerpos Terrestres, y celestiales, y Ciencia de los Influxos de los Eclipses de Sol, y Luna, hasta el Fin del Mundo”. Su Autor Don Diego Torres de Villarroel, impreso en Salamanca por Antonio Villarroel, s.a. La dedicatoria fechada el 20 de febrero de 1738. 4º, 21h +232 Págs.
Uno de los personajes españoles más pintorescos del siglo XVIII es el autor de este libro, Diego Torres de Villarroel. Culto, irónico y desenfadado qué se autodenominaba el “Gran Piscator de Salamanca” como hizo otro astrólogo milanes del XVII, el Gran Piscator Sarrabal.
En algunas ocasiones y para una mayor comprensión del desocupado lector, y siguiendo el ejemplo de Plutarco, me gusta buscar similitudes entre los autores de mis libros y algún personaje actual. En el caso de Torres Villarroel lo compararía con varios autores y periodistas, J.J. Benítez, Iker Jiménez y Jiménez del Oso. Personajes que a través de sus curiosidades, fantásticas historias y buscarle tres pies al gato, han conseguido pingües beneficios de sus relatos. En el caso de Torres Villarroel, llegó a ingresar dos mil ducados anuales por sus obras, auténticos éxitos editoriales de la época que llegaron a ser plagiados.

La biografía del Doctor Torres está salpicada de continuas aventuras que forman parte del argumento de sus obras.
Este salmantino nacido en 1694, vivió desde pequeño rodeado de libros; su padre era librero. Aunque fue buen estudiante, pronto se metió en problemas y se dedicó a hacer toda clase de travesuras, que el mismo contó en su biografía. Sentía predilección en sus lecturas por las obras de Astrología y Cosmografía, que le influenciaron en su gusto por las matemáticas. Motivado por sus correrías marchó a Coimbra y Oporto donde llevó una vida aventurera en la que fue sucesivamente ermitaño, bailarín, alquimista, matemático, soldado, torero, estudiante de medicina, curandero, astrólogo y adivino. A su vuelta a Salamanca sentó la cabeza y emprendió un programa de voraz lectura de libros de filosofía natural, magia y matemáticas. Y se dedicó a escribir almanaques y pronósticos; negocio que le fue muy bien. Estudia medicina en Madrid y se gradúa en Ávila, donde sería nombrado vicerrector. Pero decide marchar a Madrid donde pasa algunas penurias, pero consigue estabilizarse gracias a la Condesa de Arcos, donde intento solucionar un problema de “fantasmas”. Escribe en la Gaceta de Madrid y en sus apariciones públicas se ríe y critica las clases altas lo que al final desencadena que sea expulsado de Madrid por orden del Real Consejo, volviendo a Salamanca. En Salamanca consigue la cátedra de matemáticas en la Universidad, que durante treinta años se hallaba vacante. En 1732 se gradúa en Artes. Posteriormente se ve involucrado en un delito y huye a Burdeos y a su vuelta a Salamanca es desterrado a Portugal de nuevo. Gracias a sus hermanas volvió a Madrid y se dedica a escribir libros y sonetos, que hacen aumentar su prestigio y llega a vivir en casa de la Duquesa de Alba. En 1742 publica las cuatro primeras partes de su vida de la que se hacen seis reimpresiones tres legales y tres furtivas. En 1745 sufre una depresión moral y filosófica que le hace arrepentirse de sus obras satíricas y sus fechorías juveniles. Se ordena sacerdote a los 52 años y en 1750 tras 24 años de cátedra pide la jubilación, que se la concede Fernando VI por real decreto, y emprende el Camino de Santiago acompañado de admiradores y conocidos. En 1752 se edita la primera edición completa de sus obras, insólito hecho para la época, y que además se hizo por suscripción pública, encabeza por la familia real, el Marqués de la Ensenada y gran número de nobles, colegios mayores, religiosos y público en general. Siguió activo hasta su fallecimiento el 19 de Junio de 1770 a los 77 años de edad, en el Palacio de Monterrey en Salamanca.

En cuanto a las ediciones de la obra que nos ocupa, posteriormente a la de Antonio Villarroel, -que era su primo-, se publica en 1752 otra en Salamanca por Pedro Ortiz Gómez, que será el primer tomo de sus obras completas, y otra edición en 1794 y por la Viuda de Ibarra en 1794 que según Palau se considera el primer tomo de la segunda edición de sus obras completas. Aunque Palau indica que “Anatomía de todo lo visible…” es la obra “Viaje Fantástico del Gran Piscator de Salamanca….”, tengo mis dudas, ya que la edición de 1724 (Palau 337339) consta de 110 Págs. y las dos de 1725 (Palau 337340 y 337341) constan de 52 Págs. Por lo cual es obra ampliada de la anterior. La edición de 1738 también la cita Salvá en sus comentarios en 1006. En cuanto a la rareza de esta edición, Palau cita la venta de un ejemplar falto y en el CCPBE solo hay un ejemplar citado en la biblioteca de la Diputación Provincial de Zamora y el catalogo REBUIN cita un ejemplar en la Universidad de Oviedo y otro en la biblioteca del CSIC.

El libro esta encuadernado en buen pergamino, en el lomo se halla rotulado el autor y el título de la obra así como una planta con flor en la mitad inferior. Al abrirlo descubrimos en su interior un ex-libris grabado al aguafuerte que nos indica que su anterior propietario fue D. Manuel de Aguilera y Ligués, XVIII Marques de Cerralbo. Este ex-libris se encuentra reseñado en la obra “Catálogo de Ex Libris de Bibliotecas Españolas en la Biblioteca Nacional” Madrid, 1989, con el numero 30.



Cuando te encuentras con un ex-libris como este te cuestionas la procedencia, ya que existe un Museo Cerralbo con una hermosa e importante biblioteca. Pero la donación del Museo Cerralbo la hizo el padre de D. Manuel en 1924, es decir el XVII Marqués. También hay que indicar que lo adquirí en una principal librería madrileña, lo que en principio es señal de garantía. En fin estas cosas te muestran las vicisitudes de las bibliotecas y los bibliófilos.
Por curiosidad esta es la parte más actual de la genealogía de los marqueses:
XVII Marqués de Cerralbo, D. Enrique de Aguilera y Gamboa, se casó con Inocencia Serrano y Cerver, sin descendencia. En el año 1920 vendió a los habitantes de Cerralbo las tierras y las casas que hasta esa fecha eran arrendadas. Le sucede su sobrino nieto D. Manuel, hijo de Manuel de Aguilera y Pérez de Herrasti y nieto de D. Manuel de Aguilera y Gamboa.
XVIII Marqués de Cerralbo, D. Manuel de Aguilera y Ligues, muere sin descendencia, y le sucede su primo hermano D. Fernando.
XIX Marqués de Cerralbo, D. Fernando de Aguilera y Albarzuza, casado con Pilar Narváez y Coello de Portugal, sucediéndoles su hijo D. Fernando en 1982.
XX Marqués de Cerralbo, D. Fernando de Aguilera y Narváez.



Comienza la obra con unos amplios preliminares, que incluyen en la primera hoja una xilografía del escudo eclesiástico de D.Gaspar de Molina y Oviedo a quien va dedicada la obra. Después de diferentes licencias y aprobaciones, el autor da noticia de todos sus trabajos y ejercicios literarios hasta la fecha, publicidad de la época, así como una relación de obras “que le han hurtado”. Un par de prólogos y un Romance en Arte Mayor finalizan los preliminares.
La obra esta enfocada como un viaje en el qué el autor nos acompaña en su recorrido en cinco jornadas. Con una introducción como “preparación al viaje” y un capítulo final como “descanso del viaje”.
En la primera jornada entramos en el mundo subterráneo, donde nos muestra, a modo de historia natural, los más extraños elementos de la tierra; sus minerales, metales y piedras preciosas.
En la segunda jornada nos acompaña en un recorrido por la superficie terrestre, en la cual engloba desde la descripción de los continentes, el reino animal y vegetal, y la anatomía del hombre.
En la tercera jornada, nos relata el mundo de las aguas, su naturaleza, sus accidentes y divisiones.
En la cuarta nos habla del aire, el fuego, relámpagos, lluvias y vientos, y en general diferentes incidentes metereológicos.
En la quinta jornada entra en la especialidad del autor, los cielos y los astros. En un principio nos pone en situación explicándonos los diferentes elementos que utilizamos para la comprensión del firmamento, el horizonte, los meridianos, el zodiaco, la esfera armilar, etc. Para a continuación entrar en la astrología y salir por el cocimiento de los habitantes del cielo empíreo, ángeles y otros habitadores; y ángeles malos, demonios, brujas, hechiceras, etc.
En el descanso del viaje nos explica detalladamente el desarrollo de los diferentes eclipses y sus predicciones.
En definitiva un libro para entretenerse y pasar el rato.

domingo, 25 de enero de 2009

“Panorama Universal, Tierra Santa y Armenia” – 1842 -1838


Portada


Encuadernación




A veces surgen muestras de la intemporalidad de los libros en general y de los libros antiguos en particular. Esto ocurre cuando por algún hecho o noticia actual, uno de esos libros que tengo un poco olvidado en mi biblioteca, cual faro alejandrino, luce su tejuelo entre la penumbra de los pardos lomos de sus compañeros de balda. Y este es el caso de este ejemplar de la colección decimonónica de geografía e historia, “Panorama Universal” que ya os presente con el artículo dedicado a la Historia de la Oceanía. Este volumen que contiene dos tomos de la colección, “Historia de la Palestina o Tierra Santa” e “Historia de la Armenia”, nos ayuda a intentar comprender el actual problema judeo-palestino y la crudeza de los enfrentamientos en la franja de Gaza. Evidentemente no se trata de juzgar tan penoso capítulo de la Historia, pero sí de descubrir en la vieja Historia de Palestina, que se encuentra encerrada entre las oxidadas páginas de hace ciento sesenta años de este libro, como era su país, sus anales, su geografía, sus costumbres, etc, muchos años antes de la ocupación israelí. Descubrimos lo antiguo de este enfrentamiento cuando Gaza, hace tres milenios era tierra de filisteos, eternos enemigos del judaísmo. Y tal vez subyazca en las mentes de Israel y Palestina, los pasajes de la viejas escrituras.


Retiro de los Apóstoles. Valle de Josafat



Monedas del tiempo de los Macabeos

Tras este preámbulo paso a describiros brevemente este volumen. Resulta curiosa la diferencia de cuatro años entre la publicación de la historia de la Armenia y la Historia de Palestina, y también que aparezca en primer lugar, la última publicada. En la Historia de Palestina no aparece autor, simplemente indica que se halla traducida la obra al castellano por una sociedad literaria, y fue impresa en Barcelona por la Imprenta del Liberal Barcelonés en 1842. En la Historia de la Armenia indica el autor “Eujenio Boré, individuo de la academia armenia de San Lázaro de Venecia y del consejo de la sociedad asiática de París.”, y fue impresa en Barcelona por la Imprenta del Guardia Nacional en 1842, y traducida al castellano por sus editores.




Plano de la Iglesia del Santo Sepulcro


Capilla del Santo Sepulcro en Jerusalem

Constan ambas partes de multitud de litografías, siendo en total en este volumen 103 y 4 mapas., con 286 y 139 Págs. respectivamente.
La historia de Palestina comienza desde los tiempos de Abraham, siguiendo el hilo de la Historia Sagrada, pero ampliando datos según va avanzando en el tiempo hasta final del siglo XIII, narrando toda la historia de las cruzadas. Todo ello como capítulo único. Luego hay un capítulo titulado “Cuadro de la actual Palestina” en el que al final concluye con unas páginas tituladas “Concluiremos la historia de la Palestina dando unas lijeras nociones de las principales prácticas y leyes de los Judíos”.


Gaza




Mapa de Palestina


Palacio de los Sultanes en Gaza

En la Historia de la Armenia, comienza con una introducción geográfica y continúa con trazos de su historia, costumbres, personajes, literatura y lengua. Finalizando con una descripción de su iglesia y de la actual organización política y social del país.
La encuadernación es la misma que la de la historia de la Oceanía. Holandesa con puntas, los planos en papel de aguas en tonos azulados y la piel de pasta española. En el lomo dos tejuelos, verde y rojo, y algunos hierros decorativos.


Obispo Armenio confesando (detalle)

domingo, 18 de enero de 2009

“Ciencia para las personas de Corte, Espada y Toga, T III al VI” – 1736







El segundo volumen de esta obra comienza con el tercer tomo. A partir de ahora las portadas son monocromáticas y no incluye en ningún tomo índice alguno.
El tomo tercero lo dedica de manera exclusiva a la cronología y tras una introducción en la que explica los diferentes elementos que se utilizan en la medición del tiempo, como por ejemplo el concepto de era, indicción, siglo, lustro, olimpiada, ciclo solar y lunar, hégira, etc, da una relación temporal de diferentes hechos que divide en dos grandes partes época antigua y época nueva. Tanto la antigua como la nueva la divide a su vez en nueve partes, y cada parte va acompañada por una tabla en donde indica diferentes hechos históricos ordenados cronológicamente y por civilizaciones o situaciones históricas. Resulta interesante el quinto punto de la época nueva dedicado a “Godofredo de Bullon, ò la primer Cruzada, el año 1098”. Termina este tomo con la “Cronologia de las batallas más considerables después del Nacimiento de JesuChristo “.







Comienzo el tomo cuarto con un magnífico mapa de 39 x 19´5 cm. Que se titula “Carta para la introducción a la Geografía, y para el conocimiento de la Historia General”. El capítulo lo dedica a hacer una introducción de la historia general, dando un pequeño compendio de historiografía y un pequeño resumen de los principales pueblos protagonistas de la historia del hombre.
A continuación la obra se divide en dos grandes bloques historia antigua e historia nueva. En la parte de la antigua empieza, como es normal e esta época, haciendo una introducción de los primeros pueblos bíblicos, para continuar enlazando con los primeros pueblos históricos, acompañándolo de algún mapa y varios árboles genealógicos. En la parte de la historia nueva hace una relación de la historia de todas las casas reales europeas enlazados con diferentes hechos históricos, acompañados como en la parte anterior de árboles genealógicos.





El tomo quinto, que da comienzo al tercer y último volumen trata de las ciencias de las que debe tener conocimiento un caballero o al menos saber las ideas básicas acerca de ellas. El primer capitulo que lo titula “De los intereses de los Príncipes, y de las Máximas de un buen Govierno” da una idea resumida de la idea de hombre de estado y sus principales preocupaciones. Los siguientes capítulos los dedica a la Rethorica, la Lógica, la Physica, de las leyes y el Derecho público y privado. Solo tiene un grabado este tomo en el que se representa un árbol genealógico genérico, con todos los lazos familiares.





El último tomo lo dedica a las personas de Corte. Se inicia con un bonito grabado ecuestre que encabeza el primer capítulo que versa sobre el Arte de la Gineta o arte de manejar el caballo, El segundo habla del arte de la milicia y nos da una amplia imagen de los ejércitos de la época, acompañado por dos grabados que nos enseña diferentes tipos de fortificaciones, armas y elementos de guerra. El capítulo dedicado a la marina lo acompaña un bellísimo grabado de un bajel, con la explicación de todos sus cabos y velas. Un capítulo fundamental para un caballero es el dedicado a la heráldica, que aquí llama “del blasón”, en el que incluye dos grabados con la explicación de los diferentes elementos y figuras que forman los diferente escudos de armas. Los dos últimos capítulos los dedica a las fábulas y las máximas de la corte.

viernes, 9 de enero de 2009

“Ciencia para las personas de Corte, Espada y Toga, T I y II” – 1736




Entrado el siglo XXI deberíamos vivir en una edad dorada de la cultura, pero más bien vivimos en una edad gris. Sin ir más lejos el otro día pude oír una “inocente” entrevista a unos políticos al azar de varias orientaciones ideológicas a la puerta de nuestro Congreso de los Diputados, donde se les hacía alguna “inocente” pregunta como por ejemplo, ¿Dónde está Guantánamo? ¿Qué es el CO2? ¿A qué compuesto pertenecen las siglas ADN? ¿Dónde está Lesotho? ¿Cuál es la capital del País Vasco? O bien realizaban hábiles quiebros retóricos para no contestar, o bien daban las más peregrinas contestaciones. También podemos encontrar hechos semejantes en el día a día, incluso en personas que deberían ser doctas, dada su titulación académica. Pero a la sociedad superespecializada en la que vivimos le sobra la cultura en muchas ocasiones.
Pero aun así hay quien se da cuenta de esto y trata de ponerse al día culturalmente hablando por iniciativa propia o autosatisfacción, o incluso por no hacer el ridículo en una reunión en un momento dado.
Para ello podemos encontrar en las librerías obras que tratan de culturizarnos de un plumazo, como: “La Cultura: todo lo que hay que saber” de Dietrich Schwanitz, “365 días para ser más culto” de David S. Kidder, “Ideas. Historia intelectual de la Humanidad” de Peter Watson o “El Camino hacia la Cultura” de Cesar Vidal, entre otras.
En el siglo XVIII en plena Ilustración pasó un hecho similar y salieron a la luz varias obras al modo de pequeñas enciclopedias donde poder adquirir los conocimientos suficientes para no parecer un palurdo ante la sociedad. Dentro de estas obras y dentro de la corriente de obras francesas importadas a España tenemos esta “Ciencia para las personas de Corte, Espada y Toga” escrita en francés por Monsieur de Chevigni de cuyo autor solo sé que fue académico de la Real Academia parisina. Obra originariamente publicada en Amsterdam en 1707, que conoció varias ediciones en francés y en italiano. De esta última fue traducida al español por Joseph Berní Catalá, letrado valenciano gracias al cual se fundo el 22 de enero de 1759 el Ilustre Colegio de abogados de Valencia gracias a su iniciativa y tesón. También conocido escritor de varias publicaciones valencianas.





La portada de la obra nos aporta más información, reza a su pie “En Valencia, en la Imprenta de Antonio Balle. Año de 1736. A costa de Christoval Branchat Mercader de Libros, en la Plaza de la Seo”.



La obra, en formato 4º menor, consta de seis volúmenes que en algunas ocasiones se encuentran encuadernados de uno en uno y en otras de dos en dos, como en el caso de mis ejemplares. Únicamente la portada del primer tomo es a dos tintas.



La encuadernación es en pasta española con discretos hierros en el lomo, indicando el número de los volúmenes de su interior, además de un tejuelo verde con el título “ciencia de corte”



El primer tomo que consta de 11h + 268 págs. y 11 grabados intercalados en el texto contiene un pequeño índice general de la obra y otro particular y pormenorizado del primer tomo.



Toda la obra está estructurada a modo de preguntas y respuestas variadas, cortas y concisas, al modo de un catecismo. De forma que tengamos en el menor espacio la mayor cantidad de información posible.





Comienza la obra por una “introducción general de las ciencias, y artes de las personas de Corte, Espada y Toga” Con preguntas tan variadas como que es la Medicina, el Derecho, la Física, la Theología, la prosa, el verso, la Ley, la Aritmética, las fábulas, la Historia, de los lenguajes, calidades de un cortesano, etc.
Los tres primeros capítulos los dedica a la idea de religión, a la explicación de las diferentes religiones y por último a la cristiana. El 4º lo dedica a la astronomía como capítulo único. Continúa el apartado de la Geografía en general y en particular haciendo divisiones en capítulos y sesiones. Hace una introducción sobre la geografía para, a la hora de dedicarse al estudio de Europa, dividirla en “Las tres partes septentrionales de Europa” y “Las tres pares del mediodía de Europa”. En la primera incluye, “De las Islas Británicas” “De la Escandinavia” y “e la Moscovia”. En la segunda desarrolla “De la Polonia” “De la Alemania” y “De la Francia”.



En el segundo tomo que consta de 2h + 282 Págs. y 11 grabados, sigue con la geografía y dedica las tres primeras “sessiones” a España y Portugal en primer lugar, a continuación a Italia y por último a Turquía y la Isla de Malta. Continúa los siguientes capítulos en Asia, Persia, África (muy completo) y por último América.



Por cierto el capítulo único dedicado a la Isla de Malta lo dedica casi por completo a la descripción de la Orden de Malta, orígenes, historia y organización. Con alguna curiosidad de la época, como la descripción de los requisitos para ser nombrado caballero, nada que ver con la actual pero curiosa. Transcribo: “¿Qué se debe hacer para ser recibido Cavallero? . De qualquier edad que sea, quando và à presentarse, se entra pagando el pasaje, que son 250. escudos de oro; y si las pruevas no son suficientes, pierde el dinero el presentado: los que son recibidos en menor edad obtienen primero un Breve de el Papa en Roma, y luego una Bula del Gran Maestre, en virtud de la qual pueden pedir una Junta extraordinaria, para obtener comision, a fin de hazer sus pruevas, ò para presentarlas”.



Al final, y no incluido en el índice hay una “addicion” dedicada al continente Ártico o septentrional, luego otro artículo dedicado al continente meridional o Antártico. Y por último cincuenta y cinco páginas dedicadas a los “tratados de pazes, de alianzas, de comercio, de tregua, y declaraciones de guerra”.

domingo, 4 de enero de 2009

“Decada primera de la Historia de la Insigne, y Coronada Ciudad y Reyno de Valencia”- segunda parte – 1611





Ya os comenté en el artículo referente a la primera parte de esta obra, las circunstancias de su adquisición. Pero puedo añadir a aquel relato, en referencia a los últimos comentarios en mis blogs vecinos, que también sufrí en esta ocasión una dicotomía en mi criterio a la hora de comprarlo. Tenía que elegir entre la obra de Escolano o las “Observaciones de Cavanilles” en un estado impoluto. El precio del “Cavanilles” estaba por encima del precio del Escolano en una cuarta parte más que este. Precio alto pero no imposible. De hecho tendría que haber comprado los dos, como era el caso de un comprador que quería el lote, pero por rezagado perdió una parte de él. Tiempo después he visto el “Cavanilles”, por un precio sobradamente duplicado al que yo vi. Un ejemplar más de mi biblioteca imposible.

También os comenté en ese mismo artículo datos biográficos del autor, pero dada la importancia de la obra, resulta interesante resaltar algunos puntos de esta segunda parte que fue publicada un año después de la primera.

Esta segunda parte, que empieza en el libro sexto y termina en el décimo, profundiza en las descripciones histórico-geográficas de todo el Reino de Valencia, comenzando el relato por la zona limítrofe con el Reino de Murcia, es decir el campo de Orihuela. Sube por la costa y nos cuenta hechos históricos acaecidos en cada localidad en relación con los linajes propios de la zona, y terminando este libro nos da una imagen única de la Albufera, con el origen de sus aguas y una amplia y detallada descripción geográfica, con sus poblaciones adyacentes. Y sobre todo la descripción de historia natural que hace de ella. Me resulta curiosa la cantidad de fauna que hoy en día se ha perdido en la zona, sobre todo en lo que se refiere a los mamíferos, como el jabalí y la nutria. Por lo que respecta a las aves realza la importancia del francolín (especie de perdiz) muy cazado en la época, así como rapaces, inexistentes hoy en día como el gavilán y el águila pescadora; y otras muchas como cisnes, flamencos, etc.



En el libro séptimo que describe varias poblaciones desde la Albufera hasta Burriana y otras de la zona interior, hace hincapié en Murviedro (antigua y actual Sagunto) y relata todos los episodios allí acaecidos en época púnica y romana, así como las antigüedades encontradas por la zona.

En el libro octavo ultima hasta Vinaroz y recorre el Maestrazgo, bajando por el interior hasta Liria, siguiendo hacia Carlet y la Alcudia entre otros. Resulta interesante la descripción de la Cartuja de Portaceli y las descripciones de los linajes de Vilaragut, Valterra, Castelvi y Montagud.

En el libro nono termina con las descripciones histórico-geográficas y relación de linajes importantes del Reino, así como descripciones de la Orden de caballería de Montesa y San Jorge. Igualmente curiosa resulta la historia de los Corporales de Daroca.



Por último en el libro décimo relata con profusión de detalles los episodios de las Germanías y los diferentes enfrentamientos y causas que llevaron a la expulsión de los moriscos, que por cierto, de este hecho se cumplen este año, cuatrocientos años.



El índice de esta segunda parte se encuentra en el tomo de la primera y que da sustituido en el segundo volumen en primer lugar, por una “tabla de los linajes del Reino de Valencia; de que se trata en esta….” y una “tabla de la ciudades, villas, lugares, sierras, ríos y fuentes del río de Valencia….” Y finaliza la obra con otra “Tabla de las materias más principales de esta segunda parte”. En total consta de 12h + 2006 col. + 9 h + 1 h. blanca.

La conservación es mejor que el primer tomo, aunque la portada queda un poco recortada por la parte inferior, el interior está bien de márgenes y bien conservado con hojas muy blancas, aunque tenga algunas pocas amarronadas.

domingo, 28 de diciembre de 2008

“Lunario y pronóstico perpetuo general y particular – 1887 ”








Faltan pocos días para que finalice el año y creo que entre mis libros, el más apropiado a estas fechas es el “Lunario perpetuo” de Gerónimo Cortes.
Gerónimo Cortés fue un escritor y matemático valenciano, nacido a mediados del XVI y muerto probablemente hacia 1615. Se dedicó con preferencia al estudio de las ciencias naturales y debió morir joven por cuanto Nicolás Antonio se lamento que su talento no diese todo el fruto que podía dar de sí. Fue muy conocido en España, Francia e Italia, debiendo su popularidad principalmente a dos obras, la que hoy nos ocupa cuya primera edición apareció en Valencia en 1594 bajo el título de “Sumario y pronóstico perpetuo” y “Libro de phisonomía natural y varios efectos de la naturaleza”, Alcalá de Henares 1607, libro del que se hicieron varias ediciones en distintos idiomas. La primera edición francesa es de 1621. Otras obras de Cortés fueron: Aritmética práctica (Valencia, 1604), libro y tratado de los animales terrestres y volátiles (Valencia, 1613) y un tratado de monedas para facilitar las operaciones de cambio (Valencia, 1594)



Se hicieron infinidad de ediciones hasta finales del XIX, de la primera de 1594 no he encontrado ninguna en el CCPBE. La segunda que se titula “Lunario, nuevo, perpetuo y general….” Impreso en Madrid por Pedro Madrigal en 1598, hay dos ejemplares; uno en la Biblioteca Nacional y otro en la Valenciana. A falta de que nuestro amigo Diego Mallén nos de alguna sorpresa. La mía es una de las últimas ediciones y fue uno de mis primeros libritos de mi biblioteca. Concretamente la de 1887 en Valladolid por el Establecimiento tipográfico de la Viuda de Cuesta e Hijos. Viuda del tipógrafo vallisoletano Juan de la Cuesta, homónimo del primer impresor madrileño del Quijote.
Mi ejemplar esta desgastado por el uso, como libro popular que fue, haciéndole competencia al calendario zaragozano o viceversa, no lo sé muy bien. Pero era libro de lectura propia de estas fechas, para escrutar que nos depararía el año entrante. Repleto de conocimientos cosmográficos, astrológicos y sabiduría popular usados como arma de prevención, ante las vicisitudes que nos deparara el año entrante.




La encuadernación es nueva; lo compré ya así. Es digna, una media piel en rojo, con los cajos marcados y unos sencillos hierros en el lomo. Eso si las guardas son de un buen papel de aguas, en tonos rojos a juego con la piel. Supongo que el antiguo propietario se tomo la molestia, como siempre, por amor al libro. En este caso independientemente de su valor comercial, que es poco.
En cuanto al contenido del libro, hay que mencionar las primitivas viñetas que contiene al modo de xilografías. Es de destacar la imagen del hombre astrológico que acompañó a más de una obra de antaño. Estas ilustraciones se han conservado igual desde las primeras ediciones hasta las últimas.



El libro empieza hablando de cronología, las edades del mundo y del hombre, de los meses, días de la semana, de los vientos, de las fiestas móviles. Pronosticación en función de los planetas, influjos de la luna. Calidades y efectos de los diferentes signos astrológicos, de los eclipses y efectos que estos causan. De cuando se deben hacer baños, sangrías y purgas. Señales por vientos, lluvias, estrellas, animales, aves y pescados, que nos pueden indicar augurios venideros. Y demás variados instrumentos que se hallan en la naturaleza para poder prevenir el futuro.
En fin, curioso librillo que sirvió a las clases populares para hacer frente a los envites que el tiempo futuro depararía. Confiemos por nuestra parte en el trabajo del día a día para hacer frente al 2009, lleno de incertidumbres y vanas esperanzas. Aun así con mis mejores deseos en salud, amor y felicidad, os deseo a todos mis asiduos lectores un ¡Feliz 2009!

domingo, 21 de diciembre de 2008

“El despertar de la bibliofilia”- 2008




Tal vez es el momento, dadas las entrañables fechas en las qué nos encontramos, de relatar una pequeña historia de matiz bibliófilo. No es una historia de grandes libros, ni de piezas únicas, ni de hallazgos asombrosos. Pero si que es una historia de cariño y sentimientos tempranos hacia los libros.

Hace unas semanas, una fría mañana de domingo, que era uno de esos días de asueto que no tienes nada planeado y que piensas en ir a algún sitio recurrente, se nos ocurrió ir al rastro. Siempre con la vana esperanza de encontrar alguna vieja reliquia, algún grabado perdido e incluso algún ejemplar olvidado de una primera edición de algún literato de la generación del 27.
Como siempre según realizas el serpenteante recorrido entre montones de herramientas extrañas, montañas de agendas de años pasados, tripas de ordenador, grifos oxidados, mandos a distancia, libros absurdos y revistas licenciosas, te preguntas ¿Qué hago yo aquí? Una vez más caes en las redes de la añoranza de rastros pasados, de relatos de la plaza de Cascorro, de los hallazgos que nunca asoman. Y para más inri, me hago acompañar a tan ímprobo lugar de mi mujer y mi hija, firmes sufridoras de mis pasiones bibliofílicas. De manera que cuando voy finalizando el recorrido, pienso si no hubiese sido mejor estar tomando un vermut en la playa mientras nuestra hija corretea por la orilla sorteando las olas.
Pero cuando faltaba poco para terminar la “visita turística” mi hija, que es un cielo y tiene diez añitos (qué no alabaría yo de ella) descubre en medio de uno de los pasillos que dibujan los puestos sobre el asfalto, un libro. Un libro roto, falto de algunas hojas iniciales y del plano delantero de la encuadernación. Del lomo solo le quedan algunos jirones y era de origen francés. Eso si es un libro viejo; del XIX. Cuando mi hija me lo muestra con cierta ilusión de su hallazgo, no le doy importancia y le explico que aquello no tenía ningún valor, que estaba roto y falto, que no podíamos saber de que obra se trataba y que estaba escrito en francés, y que ni siquiera podríamos leerlo. Ella aceptando resignada mi valoración me pregunta ¿Y donde lo dejo? Como si hubiera que darle un final digno. Yo le indiqué que lo dejara al pie de una farola, por si alguien se lo quería llevar. Así lo hizo. Pero al volver a nuestro lado confeso. Papa, me da mucha pena dejarlo ahí solo, podríamos cogerlo, arreglarlo, y mi amiga Paula que sabe francés podría leerlo.

Era la primera semilla del amor por los libros viejos. Mi mujer me dijo por lo bajo, no lo desaproveches, di que sí. Le dije que lo recogiera y su carita se iluminó. Le comenté que lo encuadernaremos e investigaremos de qué obra se trata, para catalogarlo. Se me puso la piel de gallina.
Hay que tener en cuenta que al nacer rodeada de libros antiguos, los mira casi como quien mira una silla. A pesar de todo lo que yo le he ido explicando acerca de ellos, para ella son cosas de mayores. Pero de manera espontánea le nació el amor por el libro como tal, el respeto por sus años y la curiosidad por su contenido. Y sobre todo porque lo había encontrado ella y podía ser una buena obra.

Esa misma semana pase por la librería de mi amigo Tono y descubrí un grueso volumen, no muy grande un 8º mayor pero de 2759 Págs. Un diccionario enciclopédico Sopena de 1936. Estaba lleno de palabras, ilustraciones y mapas. Y sobre todo era llamativo por fuera y por dentro, y era viejo. Le dije a Tono que me lo llevaba; se quedó un poco sorprendido. No era el tipo de libro que suelo comprar. Le conté la historia que os acabo de narrar y le llegó tan hondo que me lo regalo. Mejor dicho se lo regaló a mi hija, yo sólo se lo hice llegar.
Cuando mi hija recibió el obsequio del amable librero le encantó y se puso a hojearlo con avidez. Su primer libro completo para su colección de libros antiguos.
No pude evitar, pensar en Vicente y Pedro Salvá, y las emociones que compartirían. Yo desde mi modesta biblioteca, me sentí en la distancia y en el tiempo, por un momento unido a ellos.
Ya sé que es difícil conseguir, sobre todo en los tiempos actuales, que incremente su pasión por los libros antiguos. Pero al menos aquel domingo en el Rastro de Valencia, no lo olvidaré.

¡¡ Feliz Navidad a los bibliófilos y bibliófilas, de buena voluntad!!