domingo, 8 de junio de 2008

Una hoja de un Libro de Horas- circa.1450



En una ocasión compre un libro en Filadelfia (USA) en una librería anticuaria, a través de su catálogo en Internet. Se trataba del libro “Corona Gothica Castellana y Austriaca” de Saavedra Fajardo, impreso en Amberes en 1658. Recuerdo que fue una de mis primeras compras de libros antiguos a través de la red. De la librería tenía buenas referencias. En la foto del libro que mostraba el catálogo, aparecía una hoja del libro, con un hermoso grabado de un rey godo. Leí la descripción y en ella no decía nada de los grabados. Pero la foto era la foto. Como estaba bien de precio no me demoré por temor a perderlo y lo solicité. Y mi pequeña duda se hizo una gran realidad, no llevaba grabados. “Mea culpa” por no cerciorarme bien con las oportunas averiguaciones. Me confundí para más inri en la descripción que hace el CCPBE, ya que hay dos ediciones del mismo año, en el mismo lugar, del mismo impresor, pero con diferente formato, uno con grabados y otro no. De todo esto saqué una máxima: elige con el corazón y compra con la razón. Evidentemente algo de culpa tuvo el librero, ya que erró la foto (tenia las dos ediciones). Se lo comente en un correo y el librero se sintió fatal y me sugirió reembolsarme algún descuento del precio del libro. Pero yo le dije que al final de todo el libro me gustaba, estaba completo y bien conservado. Por lo qué gentilmente le dije que me conformaba con algún detalle que tuviera a bien, tener conmigo. Una semana más tarde me llegó una carta de este librero, con el detalle. Se trataba de una hoja manuscrita de un Libro de Horas francés, de pequeño formato 12x9 cm. Nunca me han gustado los “trozos” de libros, me parecen brutales desmembramientos, tanto grabados, mapas, hojas etc. Pero bueno, tampoco sabe uno, que proceso llevó ese libro para perder sus hojas. Desestimando el peor que podamos imaginar, podemos pensar que una mala encuadernación u otros motivos lo llevo a deshacerse. En definitiva “a caballo regalado….”
En fin, ya que la tenía me dediqué a disfrutarla. Acostumbrado a disfrutar de un libro completo, parece que una hoja se te queda corta, y si está escrita en latín, aun más. Esta hoja reúne una serie de plegarias y rezos, aunque en este caso el contenido, no es lo más importante. Pero cuando se trata de una hoja de, posiblemente, los años anteriores a la imprenta, o al menos de aquella época en que convivieron manuscritos e incunables la observas con detenimiento y te vienen a la cabeza infinidad de matices. Observas el soporte, es decir el pergamino. Muy bien trabajado, es decir raspado y alisado de tal manera que resulta difícil saber, cual es la parte del pelo y cual la de la carne. Tiene las marcas propias del tiempo y el uso, como el oscurecimiento un poco grasiento de la esquina inferior exterior, que indica por donde se tocaba la hoja para pasar página. Observas el delicado pautado que queda marcado en la piel con unas leves líneas, que actualmente un “rotring” del 0,05 difícilmente igualaría. Luego observas las letras y descubres la infinita habilidad del amanuense. Cada letra es perfecta, todas son del mismo tamaño, de la misma intensidad.


Es imposible distinguir cuando el escribano recargaba la pluma con un zambullido de tinta. Arte sublime. Posiblemente superaba los primeros ejemplares incunables, exceptuando a la Biblia de 42 líneas de Johannes Gutenberg, que nació perfecta. Luego me fascina el efecto contrario al que se observa en la imprenta. En la imprenta podemos apreciar visualmente y al tacto la impronta que dejan los tipos al presionar sobre el papel. Aquí, en el manuscrito, y sobre todo en las letras capitales que están escritas con tinta azul y roja se aprecia el volumen, el relieve de la tinta seca.




Si las miramos con una lupa, incluso se ven los gránulos del pigmento mal molido, aglutinados sobre el pergamino. Para mi estos pequeños detalles hace que prefiera un pequeño trozo de original al facsímil completo del Libro de Horas de Isabel la Católica. Es una opinión personal que no implica un menosprecio a los facsímiles de las grandes obras medievales, que sin ellos no llegarían a divulgarse entre el público, aun a pesar de su elevado precio.

En definitiva un gozo para los sentidos. Aunque me quedé con la última frase del manuscrito, poniéndome en el lugar de la persona que lo leía, allá por el siglo XV, sientes cierto escalofrío. “ab hoste maligno defende me”.

martes, 3 de junio de 2008

“Libro de experiencias de medicina”-1544


Libro de experiencias de medicina y muy aprovado por sus effectos: ansi en esta nuestra España como fuera della. Este es el título completo de esta obra impresa por el insigne impresor Juan de Ayala, en Toledo en 1544. Cuyo autor es, como indica la portada, Luys dávila de Lobera o como es más conocido Luis Lobera de Ávila.
Este libro es uno de los mejores de mi biblioteca y es especial por varios motivos. Por la antigüedad y estar escrito en castellano y no en latín, por la tipografía que emplea, lo convierte en un gótico. Por la temática, no había muchos libros de medicina en el siglo XVI, una treintena de títulos en todo el siglo en castellano. Por los pocos ejemplares que se conservan; según el CCPBE, cinco ejemplares y según dice D. Pedro Salvá en su catálogo, es muy difícil reunir las obras de Lobera de Ávila, incluso Nicolás Antonio no conoció este libro, ya que no lo nombra en su obra “Bibliotheca Nova”. Y por el autor, Luis Lobera de Ávila, medico del emperador Carlos V.
De Lobera de Ávila, no tenemos datos biográficos pues desconocemos tanto su fecha de nacimiento, como la de su muerte. Los datos que conocemos de él, vienen a través de sus obras. Sabemos que cursó estudios en Francia y ejerció de médico en Ariza. Posteriormente y creen que hasta su muerte, ejerció de médico de Carlos V. Le acompañó, tanto en sus viajes por Europa como en la expedición que hizo el rey a Túnez. De estos viajes aprovechó, sobre todo en Túnez, para enriquecer sus conocimientos médicos y así formar una simbiosis entre la medicina galénica y la árabe.
Escribió seis obras entre 1530 y 1551. “El Vanquete de Nobles Caballeros” importante tratado dietético, reimpreso con modificaciones en su contenido, posteriormente titulado “Vergel de Sanidad” en 1542. “Libro de pestilencia” y “Remedio de cuerpos humanos” impresos en Alcalá en 1542. En 1544 se editan tanto la obra que nos ocupa como “Libro delas quatro enfermedades cortesanas”, que en muchos de los ejemplares conservados, se hallan encuadernados juntos, en un solo volumen. Y por último en 1551, “Libro de regimiento de la salud”.
En cuanto al impresor Juan de Ayala, fue uno de los impreso emblemáticos del siglo XVI, colaborador de Villaquirán, edito la “Tragicomedia de Calisto y Melibea” en 1538. Una de las carácterísticas de este impresor es que emplea en una misma edición letra gótica y humanística, así como es uno de los últimos impresores que emplean la tipografía gótica.



El libro tiene formato folio, aunque el mío está un poco corto de márgenes, contiene 34 folios numerados en romana, incluida la portada que tiene texto en el verso de la hoja; la dedicatoria del príncipe. Le sigue una dedicatoria al “reverendissimo et muy y llustre señor” que como no lo indica en el texto, no sé si se trata del rey o de un arzobispo, por lo de “reverendissimo”. Continua la obra, incluyendo tres cartas muy curiosas, que escribe en respuesta a preguntas que le hacen caballeros de la Corte. La primera es la respuesta a la siguiente pregunta. ¿Por qué los hombres en el tiempo antiguo vivían más y eran mayores de cuerpo? (Estas eran las preocupaciones de la médicas de la época hoy en día hablaríamos de niveles de colesterol). Entre las causas que nos da Lobera de Ávila está la alimentación. Aconseja no comer mucha cantidad. Y la respuesta a la segunda parte de la pregunta la pongo literalmente porque no tiene desperdicio. “Y la causa porque los hombres antiguos nos excedían ansi en tener mayores cuerpos y ser mas membrudos es: que ansi mesmo en aquel tiempo los hombres no usaban tanto el acto venereo ni se daban tanto al deleyte de la carne: porque tenian por costumbre que ninguno se casaba ni tenia conversacion carnal con muger hasta que avian su edad complida que eran de treynta años y las mugeres de edad de veynte años: y agora en nuestros tiempos usan el exercicio de la carne antes que tengan los cuerpos aparejados de perfecta edad y todo el nutrimento que se avia de distribuyr en augmentar los hombres en largo cuerpo y hacerlos grandes se va con la materia spermatica: porque el exercicio deste deleyte en nuestros tiempos no se hace con ninguna moderacion sino antes de tiempo y muy excessivamente: et despues de comer et de cenar que hace mucho daño”. Si es que van como locos. La segunda carta pregunta: ¿Por qué oyendo un sermón o una historia, unos se duermen que no los pueden despertar y otros no pueden dormir? y por último ¿Por qué se parece la criatura que nace más al padre que a la madre, o más a la madre que al padre o al abuelo o a otro pariente o persona alguna? A la última parte de la pregunta Lobera responde que, el pensar mucho en una persona, hace que la imaginación influya en el parecido a esa persona extraña. Inocente.



Los siguientes V y VI folios los dedica a tabla de contenidos. En ella observamos que la obra es un compendio de recetas farmacológicas. Cada receta es el remedio a un mal determinado, que da por experimentado y comprobado. Esto es lo que va desarrollando a partir del folio VII. Así tenemos colirios para la vista, ungüentos para las almorranas, para provocar sudor, para el escocimiento de la orina, para la hinchazón de los testículos, para echar las lombrices, para que a una mujer le venga la leche, para quitar la sarna, para el dolor de estomago, para blanquear los dientes, para las llagas de la boca, para cicatrizar y encarnar, etc. Así un total de 337 recetas.




Os cito como curiosa esta. “Para quitar dolor delas almorranas. Una lagartija biva frian la en azeyte/ y de aquel azeyte con un poco de cera/ haga se un unguento con que se unte las almorranas es probado para quitar dolor dellas.” Otra que va de las propiedades de la liebre y sus miembros. “La bexiga della si la pussiere la muger por mecha con lana en su natura empreñar se ha durmiendo luego con su marido” “Si la cabeza de la liebre la quemaren y molieren y fregaren los dientes con los polvos esfuerçalos y conservalos”. Lo que hace con el estiercol de la liebre prefiero no contarlo.
Aunque en principio al leer estas recetas, nos sorprenda que el Emperador Carlos V siguiera vivo con Luis Lobera a su lado. He podido comprobar en textos actuales, por ejemplo, que en el caso de la receta de las almorranas, la piel de la lagartija tiene efectos vasodilatadores. Por lo cual, estas recetas deben tener su fundamento.
Casi al final de la obra, a partir del verso del folio XXVIII hasta el recto del folio XXXI, cambia tipo de letra gótica por humanística y el castellano por el latín. Son recetas varias, las últimas especialmente complicadas. Siendo la última de todas la más curiosa la fórmula del “Elizir vite”. En que se emplea entre otras cosas, polvo de esmeraldas y rubíes, y oro potable.
Para quien le interese esta obra, existe una edición facsímil, que yo también tengo, del “libro de las cuatro enfermedades cortesanas” que incluye este”libro de experiencias de la medicina”. Con un estudio preliminar de Luis S. Granjel. Pertenece a la colección Biblioteca de Clásicos de la Medicina Española, editado por la Fundación de Ciencias de la Salud, en 1992.



La encuadernación es nueva, está realizada por Camacho en Madrid y es de estilo plateresco en piel marrón. La portada está facsimilada por el encuadernador sobre papel antiguo. No es lo ideal pero dada la rareza del ejemplar, es un mal menor.

viernes, 30 de mayo de 2008

“Tras la pista de los animales desconocidos”-1958


Era mi intención en un principio, y siguiendo el nombre del blog “Mis Libros Antiguos”, mostrar aquellos libros verdaderamente antiguos de mi biblioteca. Aunque no hay un criterio unánime acerca de que se considera libro antiguo. Para algunos es aquel que tiene más de cien años, para otros aquellos anteriores a 1801 o a 1820-30 que es la fecha cuando empieza a modernizarse la imprenta, o incluso 1958 que es cuando se implanta el deposito legal. Pues bien, hay algunos libros que por sus características tienen algo de especial. Y el que hoy os muestro creo que lo tiene. Se trata de la obra “Tras la pista de los animales desconocidos” de Bernard Heuvelmans. Barcelona. Luis de Caralt, 1958. 2v. 22 cm. Conserva las cubiertas originales que he consolidado sobre otro papel, para evitar el deterioro, ya que son muy sugerentes. Una obra digna de la biblioteca de Indiana Jones, cuando lo hojeas, emana el olor de la aventura. Es la investigación zoológica llevada a las últimas consecuencias.
Bernard Heuvelmans, es considerado el padre de la Criptozoología. nació en Le Havre, Francia y creció en Bélgica. Obtuvo un doctorado en zoología por la Universidad Libre de Bruselas
¿Y que tienen estos dos volúmenes de especial? En primer lugar la escasez. De la edición española (la original es francesa. “Sur la piste des bêtes ignorées” Paris. 1955) en todos los buscadores que conozco, y que por ejemplo en iberlibro, hay un fondo, según dice, de 110 millones de libros, no hay a día de hoy ningún ejemplar. Esto unido a que no es una obra muy vieja, cincuenta años, la hace verdaderamente escasa. Y luego lo raro del tema, que a mi personalmente me apasiona, la criptozoología. Que sinceramente no hay mucha bibliografía, y de la que hay, hay mucha obra de baja calidad.
La criptzoología es una disciplina, que está a caballo entre la ciencia y la fantasía. Pero que en la mayoría de las ocasiones, detrás de cada leyenda, ha habido observaciones de algo que no se ha sabido muy bien que era. Que si no se ha encontrado, aquello que se ha observado, ha acabado en leyenda, y por ello desfigurándose las descripciones con el tiempo. Pero si se ha logrado capturar el ejemplar, ha dado lugar a un gran descubrimiento científico.




Uno de los motivos personales que me llevó a buscar este libro, fue la recomendación que me hizo de él, uno de los mayores cazadores en safaris en África de España. En una conversación que tuvimos acerca de animales desconocidos. Él me aseguró que vio personalmente las huellas del Mokele Mbembe (el que para los ríos) en una región pantanosa del Congo. Realmente si él dice que vio esas huellas y que no correspondían a nada conocido hasta ahora, y dada la experiencia de este hombre en la selva y la integridad de su carácter, yo me lo creo a pies juntillas.
La obra esta dividida por continentes, el primer volumen trata sobre animales de Indo-Malasia y Oceanía y el segundo sobre animales de América, Siberia y África. Sería muy largo enumerar todos los animales descubiertos o por descubrir, o aquellos recientemente extinguidos, de los que se cree que pueda quedar alguno con vida, como el Moa en Oceanía. O los últimos restos, de lo que pudo ser la piel de un Mylodon (Mamífero cuaternario) en Argentina. O seguir las pistas de leyendas como el Yeti o el Kraken. Ya que sería muy largo.
También son curiosos los comentarios que hace acerca de las peripecias por las que pasan los científicos cuando descubren una especie nueva. Al menos en aquella época. Como el caso del Celacanto, fósil viviente que se creía extinguido hace 300 millones de años y se pesco un ejemplar en Madagascar en 1938 que costo muchos esfuerzos que se hiciera eco de la noticia la prensa científica. El siguiente ejemplar no se logró pescar hasta 1952 y fotografiarlo en su hábitat, hasta 1987.
En fin os lo recomiendo, si encontráis algún ejemplar en alguna librería de lance.

lunes, 26 de mayo de 2008

El Espectáculo de la Naturaleza V- 1786




Este quinto tomo del Espectáculo de la Naturaleza, podríamos decir dentro de una visión actual, que está a caballo entre un manual de ecología y un tratado de Historia Natural. Nos presenta las peculiaridades tanto físicas como sociales de cinco elementos diferentes de la Naturaleza que son: los pastos y dehesas, los ríos, las fuentes, las montañas, y el mar.
En la primera conversación, referente a los pastos y las dehesas, empieza dando una visión bucólica del bello paisaje que conforman. Y desarrolla esta conversación no sólo haciendo una descripción de las hierbas que los componen, sino que incluye los animales que se sirven de ellos vacas, bueyes, ovejas, cerdos, etc y todos los bienes que estos animales, gracias a los pastos y las dehesas, proporcionan al hombre. Como ejemplo puedo citar el discurso que hace sobre la rentabilidad de los productos de las vacas, la manteca, la leche, el queso y la nata. Que según el autor en momentos de carencia y descontando las semanas que la vaca está criando, podemos sacarle una rentabilidad de mil sueldos o doscientos reales al año

En las dos conversaciones en las que habla de los ríos (que por cierto a partir de este momento Pág. 48, el libro esta nuevo, parece recién impreso, sin manchas, sin oscurecimiento del papel, sin marcas, el papel muy liso de manera que si le pasas los dedos por encima del texto, puedes sentir las huellas de la impresión, casi se podría leer con los ojos cerrados. Todo esto incluyendo los amplios márgenes con los que cuenta el texto, forman un contexto idóneo para una agradable lectura) nos da ejemplos del aprovechamiento que se hace de ellos en las ciudades, como en Holanda donde se puede llegar de una ciudad a otra navegando por sus ríos y canales.




Cito textualmente un ejemplo que resulta muy profético por la similitud con los hombres de negocios que viajan de una ciudad a otra y trabajan durante los trayectos. “Un ciudadano de Rótterdam sale de su casa por la mañana, saluda a sus amigos en Delpht, y en la Haya, y va a comer a Leyden, y puede el mismo día o ir a cenar a Amsterdam, o si quiere, puede volverse a Rótterdam a dormir a su casa, leyendo, y trabajando en el Barco tan tranquilamente, como en su mismo Despacho, sin fatiga de caminos, ni riesgo alguno, aun de aquellos, que son inevitables yendo por tierra”. Solo le falta el ordenador portátil a este hombre de negocios del siglo XVIII. ¿Tendrían estrés y ansiedad?
Sigue contándonos otras utilidades, molinos, depósitos de agua, presas, etc. Y todos los adelantos que estos elementos traen a la vida cotidiana. Luego nos narra empezando la tercera conversación otro tipo de características que traen los ríos como la fuerza del agua, las arenas auríferas y una descripción de los peces que viven en ellos y que son útiles al hombre..
En la conversación cuarta, que trata de las fuentes, da una peregrina teoría sobre el origen de estas, que a grosso modo viene a decir que el agua del mar se filtra hasta las montañas, por lo cual salen fuentes de estas. Aprovecha también esta teoría para justificar las salinas..
En la quinta trata de las montañas, en la que sigue con el tema del agua y los relieves cársticos, así como de la fauna típica de este ecosistema.





En la última y más amplia conversación habla del mar. Empieza con una poética descripción de las bonitas estampas que nos regala el mar, como son las puestas de sol, el mar en calma, o los diferentes colores de sus aguas. Hace luego una reflexión sobre la salinidad del agua del mar y la extracción de estas a través de salinas. Más adelante nos muestra el mar como medio para la navegación y el comercio. Para lo cual intercala en el texto unos bellos y curiosos grabados de navíos y galeras en sección y en diferentes estados, así como las descripciones de todos sus elementos, como los nombres de las diferentes velas del navío. Nos hace una breve, pero completa descripción de la labor de astillero. Y por ultimo una variada descripción, acompañada de láminas de la fauna marina.
Este tomo, con frontispicio + 2h. + 285 p. + 5 h de índice y 26 grabados, esta impreso en la imprenta de Benito Cano en 1786

martes, 20 de mayo de 2008

Historia de un grabado


FIGURA DEL FOL.38 DE MI LIBRO "THEATRO DEL MUNDO Y DE EL TIEMPO"


FIGURA DEL FOLIO 87


Con los libros me pasa como con el pueblo donde veraneo, que es un pueblo aragonés pintoresco y con un pasado muy rico en historia, que por mucho que halla recorrido sus calles, siempre encuentro algún rincón, alguna ventana, alguna reja, alguna aldaba, algún alero de un tejado, que me había pasado antes desapercibido, o que si lo había visto, no lo había observado desde una perspectiva histórica o artística. Pues esto me ha pasado con un libro de mi biblioteca. Un libro especial, un libro que casi se podría decir que es un libro-maquina. Casi un pequeño ordenador personal de la época. Se trata del “Theatro del Mundo y de el Tiempo” Granada, 1606. Un tratado de cosmografía. Primera edición en español del “Theatrum mundi, et temporis” Venecia 1588. De Giovanni Paolo Gallucci.
No quiero entrar en más detalle por ahora, porque este libro se merece un buen artículo y ya lo haré más adelante.
Sí que tengo que decir que este libro además de innumerables grabados y tablas tiene 72 figuras móviles. Son ruedas de papel que se mueven sobre su eje. Se componen de una, dos y hasta siete piezas. Y que dependiendo de su posición nos ayudan a realizar cálculos astronómicos o a solucionar posiciones planetarias y estelares, etc.
Pues bien, he podido cotejarlo con el ejemplar que pone a disposición del público en Internet la Biblioteca Virtual de Andalucía (Gracias a Dios) y no todas las figuras móviles coinciden.


FOLIO 38 DEL EJEMPLAR DE LA BIBLIOTECA VIRTUAL DE ANDALUCIA



Hay que decir que según pone en el libro, en “Advertencias al lector”, indica que montemos nosotros mismos o un criado nuestro, dichas figuras. Por lo qué debían venir sueltas en un sobre, que acompañaba al libro cuando lo comprabas. Motivo por el cual, es difícil que todos los ejemplares estén perfectamente montados o incluso es fácil que alguna pieza se extraviara durante el montaje
También sabía, por una consulta que hice antes de que estuviera digitalizado el libro, que la figura del folio 72 que en mi libro no está. Tampoco está en los tres ejemplares que se guardan en la biblioteca del Palacio Real de Madrid (Que por cierto, me atendieron muy bien por teléfono). Yo pensé que dado que las figuras móviles están sujetas por un hilo, que está pegado a un pequeño cuadradito de pergamino en el verso de la hoja. Y que el impresor respeta este lugar, dejando un hueco en blanco entre el texto, para colocar el cuadradito, en todas aquellas hojas donde en su recto hay una figura móvil. Y en el verso del folio 72 no esta respetado el hueco. Pienso que, quien montara las figuras de mi ejemplar y los otros tres cotejados, pensó que no debía cercenar el texto con un cuadradito de pergamino. Por lo cual, no se montaron las figuras.
Pero la principal historia viene con dos figuras móviles que parecen no pertenecer al libro, las dos están barnizadas y ese barniz por el transcurso de los años se ha oxidado y oscurecido. Una es una simple rueda con las constelaciones y la otra es un mapamundi circular, con tres piezas más encima para calcular posiciones. Realmente bonito.


MAPA DE PETRUS APIANUS RECUPERADO POR LA BIBLIOTECA NACIONAL

MAPA DEL EJEMPLAR DE LA CONGRESS LIBRARY U.S.A.



El otro día, ojeando la web de la Biblioteca Nacional, observe los mapas recuperados del expolio sufrido y pude ver un mapa que me resultaba muy familiar. Se trataba del mapa (figura móvil) recuperado, de la “Cosmographia” de Petrus Apianus de 1529. Es igual que el mío, a excepción que el mío tiene una pieza más, que luego pude comparar con otro de la edición de 1564 que podemos ver su foto en una exposición de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que se llama “World Treasures of the Library of Congress”. Y este si es idéntico.


FOL.38 DEL EJEMPLAR DE LA EDIC.DE 1617 DE LA BIBLIOTECA VIRTUAL DE ANDALUCIA



Si que es verdad que esta misma figura, en la edición del “Theatro del Mundo y de el Tiempo” de 1617, que también se halla en la Biblioteca Virtual de Andalucía” es muy parecido, pero tiene bastantes diferencias. Supongo que alguno de los primitivos propietarios de este libro, quisieron “actualizarlo” sobre la fecha de esta otra edición posterior. Por lo qué no dudaron en añadirle esta figura parecida, de un libro mucho más antiguo, la Cosmographia de Apiano, y que por lo tanto en aquella época estaba desactualizado. En fin, no deja de ser una teoría.
Por lo que respecta a la figura del folio 87, en ninguna de las dos ediciones del "Theatro del Mundo y de el Tiempo" que he podido ver, hay figura movil alguna. Ni señal de que tuviera que haberla. Por cierto si alguien sabe algo,respecto a esta figura, le agradecería que me lo hiciera saber. Gracias.

Queda comprobado que los libros antiguos siempre guardan alguna sorpresa escondida, por muchas veces que los hallamos revisado.

domingo, 18 de mayo de 2008

"Anatomía completa del Hombre"-1775




Este es el libro de las anécdotas. Tanto por su contenido, como por las vicisitudes que personalmente le han envuelto.
En primer lugar os contaré las anécdotas personales, que creo que pueden servir como consejo al bibliófilo. Recuerdo cuando lo halle en la caseta de unos libreros de cuyo nombre me gustaría olvidarme, siguiendo la costumbre, en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Valencia. En aquel momento aun estaba un poco verde en esto de ir por el mundo comprando libros viejos, y por supuesto la inexperiencia se paga. El libro me pareció magnífico, pues yo no tenía en aquel momento ningún libro de medicina ilustrado de esta época. Me pareció raro y el precio era el que tendría que tener si estuviera perfecto. Pero tenía una hoja rota con pérdida de texto. Le pregunté si por lo demás estaba completo y podía hacerme un detalle en el precio. Afirmo lo primero y negó lo segundo. Le di un vistazo rápido, le pague y me lo llevé. Al cabo de un par de semanas empecé a leerlo y al final del índice venía la “tabla de colocación de estampas”, y me di cuenta que faltaba la “estampa proemial”. El resto de los grabados vienen numerados del uno al veintidós por lo qué en esa vista rápida inicial no caí en la falta.
Lección: Revisa bien un libro antes de comprarlo, pero bien, bien. Aunque el librero te diga como fue en este caso. “Está revisado”. No pongo en duda la honradez del librero por lo de “si cuela, cuela” pero sí la falta de cuidado en el proceso, y más en este tipo de libros.
Transcurrido un tiempo, quise poner un remedio a las faltas del libro. La labor de los bibliófilos en este aspecto es encomiable. Gastamos tiempo y dinero en la conservación de los libros, que con el tiempo, irán pasando de mano en mano, cuidándolos y procurando que el paso de los años no hagan mella en ellos.
Pues bien, me puse manos a la obra y localice el lugar más cercano donde encontrar un ejemplar de la “Anatomía completa de hombre” de 1775. Lo encontré en la Biblioteca Valenciana. Fue un verano; me saque la tarjeta de investigador y solicite el libro. Primera negativa. El fondo antiguo no se ve, salvo condiciones muy especiales. Pero bueno, pude acceder al microfilm y sacar copias, pero las copias son de un tamaño que no se corresponden con el original y de la peor calidad que podamos imaginar. Por lo que le explique al funcionario que me atendió que pretendía recuperar un ejemplar de dicha obra y si existía la posibilidad de poder sacar un par de copias digitales. Había que hacer unas consultas y seguir unos pasos que era tan farragosos que desistí en el empeño. Aprovecho este artículo para dar las gracias a la Biblioteca Valenciana por las facilidades dadas para la conservación del Patrimonio Bibliográfico.
Una vez terminadas estas pequeñas anécdotas os hablaré del autor y del libro. La “Anatomia completa del hombre, con todos los hallazgos, nuevas doctrinas y observaciones raras hasta el tiempo presente, y muchas advertencias necessarias para la cirugia segun el methodo con que se explica en nuestro theatro de Madrid” , que es el título completo de la penúltima de las nueve obras que escribió Martín Martínez, médico y filósofo español nacido en Madrid el 11 de noviembre de 1684 y fallecido en la misma capital el 9 de octubre de 1734. Desde 1706 ocupó una plaza de médico en el Hospital General de Madrid, fue profesor de anatomía, médico de cámara de Felipe V, examinador del Protomedicato y presidente de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla. Amigo y defensor de Feijoo, es uno de los renovadores de la medicina española durante las primeras décadas del siglo XVIII. Y como le sucediera a Feijoo se vio envuelto también en violentas polémicas (en particular con Bernardo López de Araujo y con Juan Martín Lesaca). En filosofía asumió las posiciones de cierto «escepticismo» (que algunos comentaristas asocian a una suerte de eclecticismo): en los diálogos entre un aristotélico, un cartesiano, un gasendista y un escéptico que conforman su Filosofía escéptica, Martín Martínez asume esa última posición. Reivindicó la tradición médica española (desde Gómez Pereira hasta Sabuco), defendiendo la utilización del vocabulario clásico español en medicina frente a los galicismos que las modas afrancesadas iban imponiendo (lo que no empecía para que Martínez difundiera entre los españoles las novedades anatómicas y quirúrgicas de la medicina gala).




El ejemplar que aquí os muestro es la cuarta de las cinco ediciones que se hicieron de este tratado. Es un formato 4º y está impreso en la imprenta de Miguel Escribano. Tiene un frontispicio precioso obra de Mathias Irala, en el que vemos una disección de un cadáver en una clase de medicina, este grabado es emblemático dentro de la historia de la medicina española. Luego le siguen 8h+592 pags. +4 hojas de índice alfabético y le acompañan 24 grabados (23 en el mío). La obra se divide en tratados estos en lecciones y estos a su vez en capítulos. Luego la mayoría de los capítulos termina con “casos raros” que son auténticos tratados de teratología, algunos realmente imaginativos como en los casos que nos muestra en el capítulo dedicado al corazón. El de un niño que nació en 1706 con el corazón fuera del pecho; creíble. O a aquel feroz hombre que tenia todo el corazón cartilaginoso o aquel ajusticiado veneciano que lo tenía lleno de pelos; poco creíble. O el hombre que tenía tres testículos, el Rey de Bohemia Ludovico que desde su nacimiento nunca tuvo epidermis ¿? (Pág. 60) o la mujer de la isla Marcarsar que tenía los pechos en la espalda. De verdad muy entretenido.
Así que a pesar de lo dicho al principio y que esté ligeramente amarronado en algunas hojas y grabados, estoy contento de tener un ejemplar de esta obra.

lunes, 12 de mayo de 2008

El Espectáculo de la Naturaleza IV, 1785


Este cuarto tomo va a seguir tratando de la agricultura y la industria relacionada con ella. La primera conversación trata de las frutas, fresas frambuesas, guindas, ciruelas, melocotones, pavías, peras, uvas y sus variedades, moscatel y malvasía, frutas confitadas y secas. En la segunda habla de las legumbres y aglutina en ellas, zanahoria, nabo, rábano, chirivía, acederas, espinacas, acelgas, perejil, berzas, coliflores, apio, lechuga, escarola, melones, pepinos, calabazas, alcachofas, etc. Métodos de cultivo, propiedades y características. En la conversación tercera que explica el cultivo del campo, de la laboriosidad del ejercicio de la agricultura y la labranza. Nos cuenta la diferencia entre cultivos, la influencia de la tierra de labor y diferentes medios. Nos explica el arado y el trillo, habla del estiércol y curiosamente del reciclado de la basura para abonar los campos. En la conversación cuarta conoceremos el trigo y su preparación para el cultivo, la cebada, la avena, el centeno y el maíz. Así como otros tipos de semillas, la mostaza, el cáñamo, el lúpulo. Semillas tintóreas, como la rubia, el índigo, la gualda. Habla del tabaco, la historia de su introducción y su cultivo. En la quinta trata de la Vid. Empieza con unos diálogos acerca del vino en la historia y los diferentes tipos. Luego explica el cultivo y sus cuidados, plagas que puede contraer y cual es la mejor tierra para cultivarla. La sexta conversación, a mí es la que más me gusta, está mas cuidada, trata del vino. Empieza con la vendimia tal y como se hacía en ese siglo, acompaña la inclusión de dos grabados sobre prensas y completas explicaciones fuera de texto, para comprender mejor su funcionamiento. Entre los temas del vino habla de: los vinos espumosos, como separar las heces del vino, el embotellado, mantenimiento y conservación, las cuevas donde se conserva y finalmente comenta las diferentes zonas vitivinícolas francesas y sus cualidades. También incluye es esta conversación la cerveza y otros licores como la sidra, el vino de enebro (la ginebra), la hidromiel y el aguardiente. En la séptima cambia de tercio y pasamos a las selvas, donde incluye los bosques y los diferentes árboles que los ocupan y sus frutos, nueces, avellanas, bellotas. Con el tema de la selva propiamente dicha conoceremos la vainilla, el café y su preparación, el cacao y el chocolate. Y termina enlazando con la conversación octava con la madera, sus diferentes clases, aplicaciones y modos de trabajarla.




Este tomo del mismo impresor, contiene la portada + 280 pags + 7h de tablas y le acompañan 15 grabados intercalados en el texto